sábado, 3 de agosto de 2019

Los envió de dos en dos


    

Por: Rev. Diac. Teodoro L. González Serrano

 Lc 10, 1-12. 17-20   
    

"En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir Él."


  1. Los envió de dos en dos

El Señor designó a otros setenta y dos discípulos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas los pueblos y lugares adonde él pensaba ir.

Con esto el Señor nos quiere enseñar que la misión de evangelizar es de todos, pero bajo la dirección de la Jerarquía de la Iglesia.

Esto, nos motiva a los que deseamos extender, el mensaje y la vida del Hijo Dios.


  1. Rueguen al dueño de la cosecha...

Y les dijo: "La cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de la mies que envíe trabajadores para la cosecha".

¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.

Es decir, no hay tiempo que perder y Jesús quiere que comprendamos esto.

Jesús nos muestra y nos advierte que la cosecha es abundante.

Porque, tenemos mucho trabajo que hacer
ü  son muchos los que necesitan evangelización
ü  son muchos los que no conocen a Dios
ü  son muchos los que ignoran el propósito y el plan de Dios
ü  son muchos los hijos que viven alejados de la casa del Padre

Tenemos que llevar el mensaje de Jesús, de que a su paso se repiten los milagros
ü  ciegos que recuperan la vista
ü  leprosos que quedan limpios
ü  pecadores que se mueven a penitencia
ü  y por todas partes van llevando la paz de Cristo


  1. La mies es mucha...

Ante tanto trabajo de Evangelización,
ü  ¿Cuántos están dispuesto a asumir de alguna forma esta tarea?

El Señor nos dice: “La mies es mucha, pero los obreros pocos”

La mies, es el conjunto de frutos que se recogen de la tierra cuando están maduros, especialmente en el tiempo de la cosecha.

Por eso Jesús dice que en la cosecha hay mucho trabajo para los obreros y es buena cuando lo que obtiene es resultado del propio esfuerzo.


  1. Hay que rezar para que haya muchos trabajadores

El mundo, es igual que a un campo donde hay mucho que cosechar, pero los obreros son pocos, para eso, hay que organizar el trabajo apostólico para que sea eficaz y rezar para que haya muchos trabajadores.

Aunque la tarea excede a la capacidad de los obreros, solo podemos llevar a cabo la tarea, con la fuerza de la Gracia de Dios.

Nuestro Padre Dios, oye a los que oran y da ayuda a sus hijos que se la piden.


  1. ¡Vayan! Yo los envío como ovejas en medio de lobos

Pero para llevar adelante esta tarea, y para que sepamos que necesitamos la fuerza que Dios nos da, Jesucristo nos advierte, de que no es tarea fácil.

¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.

Esta es una experiencia, no ausente de sacrificios y dificultades.


  1. No lleven dinero...

Jesús nos instruye diciéndonos: “No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.”

Porque, lo único necesario e imprescindible es el auxilio divino.

En efecto, a pesar de la ciencia, los avances tecnológicos, la modernidad del mundo de hoy, las comunicaciones rápidas a través del celular, Internet, nada nos ayuda más que la ayuda de Dios.

Hoy no se necesitan apóstoles que nos hablen en nombre de Dios
ü  sino apóstoles que muestren el camino de la verdad, por medio de su vida de testimonio
ü  se necesitan apóstoles que no piensen en si mismo y que se entreguen a esta tarea con sacrificio y vocación
ü  se necesitan apóstoles que se dediquen a llevar el mensaje del Evangelio, sin buscar sus conveniencias personales
ü  se necesitan apóstoles que busquen el bien del prójimo
ü  se necesitan apóstoles que estén dispuesto a sacrificarse por Cristo.


  1. ¡Que descienda la paz a esta casa!

Jesús nos dice:
ü  “Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!"
ü  Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes”

Por eso, la paz es un gran bien para nuestra alma y para la sociedad.

Este mensaje lo repetirá la Iglesia hasta el fin de los tiempos.


  1. La paz en el mundo

Después de tantos años vemos, sin embargo, que el mundo no está en paz.

El mundo busca y desea la paz, pero no la encuentra.

Incluso dentro de cada país, y naciones, nuestro estado de vida diario, tampoco tiene nada que ver con la paz.

No es que no haya guerra, sino lo que hay es una falta de paz.

El mundo esta lleno de lucha de razas, lucha de clases, lucha de ideologías, lucha de partidos políticos, terrorismo, asesinatos, secuestros, motines, conflictos bélicos, violencia, odios, resentimientos, acusaciones.


  1. No hay paz

No hay paz en la sociedad, ni en las familias, ni en las almas.

¿Qué es lo que sucede para que no haya paz?

Porque el mundo esté buscando la paz donde no la puede encontrar, porque la confunde con la tranquilidad.

En Filipenses 4, 7 nos dice" "Entonces la Paz de Dios, que es mucho mayor de lo que se puede imaginar, les guardará su corazón y sus pensamientos en Cristo Jesús".

En Lc 2, 14 en el anuncio a los pastores, nos dice" "De pronto aparecieron otros
ángeles y todos alababan a Dios, diciendo: Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra, gracia y paz a los hombres".

Por eso, la paz, no la puede dar el mundo.


  1. El pecado original

En los comienzos, antes de que se cometiera el pecado original, todo estaba ordenado para dar gloria a Dios y para felicidad de los hombres.

No existían las guerras, los odios, los rencores, la incomprensión, las injusticias.

Por el pecado original, el hombre se convirtió en un ser egoísta, y soberbio.

De ahí sale la violencia y la injusticia, porque tienen raíces en el corazón de cada uno de nosotros.

Del corazón proceden todos los pecados que los hombres son capaces de cometer
ü  contra Dios
ü  contra el prójimo
ü  contra ellos mismos

La paz es consecuencia de la gracia santificante
La violencia, es consecuencia del pecado

La paz es un gran bien para el alma y para la sociedad.


  1. Nuestra lucha

Por eso, aunque nuestra vida tiende hacia el pecado, sin embargo, puede, con la ayuda de la gracia, podemos vencer estas pasiones desordenadas, y alcanzar la paz que Cristo nos da.

Por eso, nuestra vida del cristiano se convierte en una lucha por rechazar el pecado y alcanzar a Cristo.

En esta lucha, el cristiano, encuentra una seguridad que solo nos da Jesús.

Para eso, hagamos uso de los medios que Jesús nos dejo a través del sacramento de la Penitencia y a la dirección espiritual con el Sacerdote.


  1. La presencia de Jesús

La presencia de Cristo en el corazón es el origen de la verdadera paz, y no la ausencia de dificultades.

Entonces solo así podremos escuchar las palabras que Jesús nos dirige: "tu fe te ha salvado y te ha curado. ¡Vete en paz!".

No hay paz sin contrición, sin una profunda sinceridad con nosotros mismos que nos lleva a reconocer, todo aquello que nos aleja de Dios y de los hermanos.

Cuando entramos a en una casa, y decimos: Paz a esta casa... No es un simple saludo, es la paz de Cristo que debemos de llevar al prójimo.

La paz del mundo comienza en el corazón de cada hombre.

El cristiano que vive de fe
ü  es el hombre de paz que la contagia
ü  y los demás buscarán su compañía

Nos dice Jesús: “Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes".

  1. El Reino de Dios esta cerca
Todos debemos anunciar la Buena Noticia
ü  no es algo lejano
ü  no es algo que no nos pertenezca
ü  esta dentro de nosotros mismos
ü  y es el amor a Dios y al prójimo
ü  esa es nuestra razón de ser y el motivo de nuestras acciones

El Reino de Dios, es una unión con Dios, que cubre toda nuestra vida, y que proyectamos a los demás, a través de toda nuestra vida.

Esta vida de Dios en nosotros y ese vivir nuestro de Dios que no es algo fácil, pero es nuestro ideal para llegar a compenetrarnos en El.

Para eso, tenemos que hacer mucha oración por las vocaciones para servir al Señor.

Todos estamos invitados a trabajar por el Reino, por eso Jesús nos dice: “Rueguen al dueño de la mies que envíe trabajadores”


  1. Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre

“Al volver los setenta y dos de su misión, dijeron a Jesús llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre". Él les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

Al regresar los apóstoles que había enviado Jesús, estos no pudieron disimular la alegría porque, su misión era un éxito.

Pero estos se alegraban porque habían hecho milagros, que por haber sido seleccionados a cumplir una labor que Jesús les encomendó.

Su alegría no era por aquellos que se hubieran convertido.

Por eso, Jesús les reprendió el orgullo de su falsa alegría en su corazón.

Por eso les dice: "Veía a Satanás que caía del cielo como un rayo".

Antes de la venida del Salvador, Satanás había sometido a todo el mundo a su dominio.

Pero desde que Jesús bajó del cielo, Satanás, cayó como un rayo, porque es humillado por los que adoran a Jesús.


  1. Poder para caminar sobre serpientes y escorpiones

Jesús les dice a sus discípulos, que les ha dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo y que por esto nada podrá dañarlos.

Hay una diferencia entre las serpientes y los escorpiones
ü  mientras las serpientes atacan con la boca, y de frente
ü  los escorpiones los hacen con la cola, y a escondidas


  1. Sin embargo, no se alegren...

Los discípulos estaban llenos de alegría, porque habían evangelizado y predicado la Buena Noticia de la salvación.

Sin embargo, la alegría de estos, era bien vanidosa, pues se alegraban de haberle hecho frente, y sometido a los demonios.

Jesús, quien ve el corazón de sus discípulos dice: "sin embargo no se alegren de que los espíritus se les sometan".

Arrojar los espíritus, así como obrar otros prodigios, no siempre es por el mérito del que obra, sino que por la invocación del nombre de Jesucristo.

Porque todo lo que hicieron los discípulos, fue por el poder de invocar su nombre.


  1. Nombres escritos en el cielo
Jesús quiere ahora elevarlos a una alegría mayor, por eso le dice que deben alegrarse más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo.

Nuestra alegría debe ser más por poder ir al cielo, que por humillar al demonio.

Contrario a como los hombres viviendo abajo en el mundo, son inscritos arriba en el cielo, El diablo cae de lo alto del cielo al mundo.


¿De quien serán todos tus bienes?


       
Por: Rev. Diac. Teodoro L. González Serrano

 Lc 12,13-21             

"Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?"

  1. Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia

En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: Maestro,
dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”.

Lucas hace una introducción, que da motivo para insertar la parábola sobre la avaricia.

Esta persona le pide, basado en el prestigio y buen nombre que tenía Jesús, que intervenga en un asunto familiar.

Cristo le hace ver que su misión, no es la de arreglar cuestiones materiales.

Por eso, no quiere aparentar que aprueba una actitud de intermediario, por los bienes de este mundo.


  1. Buscar las cosas del cielo

San Pablo, en Colosenses 3, 1-5 dice: "Hermanos: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra".

Los bienes de este mundo duran poco y no llenan el corazón humano, por muy abundantes que sean.

En Sabiduría 2, 1 "Corta y triste es nuestra vida, el hombre no tiene remedio para salvarse de la muerte y nunca se vio que alguien volviera del otro mundo".

Esa una gran fortuna, se les dejará a otros, que la malgastan, porque no la trabajaron.

De ahí vienen los problemas de herencia por el dinero, y propiedades, entre otros

¿A qué se reducen tantos esfuerzos y fatigas, si no se lleva consigo lo que se obtiene?

Por eso, Dios es el que le da sentido a la vida, al trabajo, al dolor, a la enfermedad.



  1. Buscar las cosas del mundo

Sin embargo, el corazón del hombre buscar las cosas del mundo, y tiende a apegarse a ellas como lo más importante, y se olvida de lo que realmente es más importante, es la vida eterna en el cielo.

Jesús toma la discusión de el reparto de herencias que le proponen, para enseñarnos sobre el sentido de la vida y de los bienes.

Jesús nos ilustra con esta parábola de un rico, que sólo se dedica a alcanzar riquezas,
pensando disfrutar largos años de vida con ellas. Pero la muerte le sobrevino y no la pudo disfrutar.


  1. Un hombre rico tuvo una gran cosecha y se puso a pensar

Dice el Señor
ü  Un hombre rico tuvo una gran cosecha
ü  Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha
ü  Y se dijo: ... derribaré los graneros y construiré otros más grandes...
ü  Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida...

Nos enseña el Señor que poner el corazón, en el afán de riqueza y bienestar material es una necedad, porque ni la felicidad, ni la misma vida humana se fundamentan en ellos.

El rico de la parábola
ü  revela su ideal de vida en el diálogo que entabla consigo mismo
ü  se le ve seguro de sí porque tiene bienes, y en ellos basa su estabilidad y felicidad
ü  para él, vivir es disfrutar lo más posible: comer, beber, darse buena vida
ü  su fin es disfrutar de los bienes por muchos años
ü  no hay ninguna referencia a Dios ni al prójimo
ü  no ve la necesidad de compartir los bienes recibidos, con otros

¿Y cómo piensa asegurar sus bienes?
ü  Almacenaré...
ü  sin embargo, todo lo que no se construya sobre Dios está edificado sobre arena
ü  la seguridad que dan los bienes materiales es frágil, porque nuestra vida no se llena sino con Dios

Debemos preguntarnos nosotros hoy, ¿en qué tenemos puesto nuestro corazón?

Como conocemos que nuestro destino es el Cielo, tenemos que evaluar lo que poseemos y usamos, y ver el modo de que otras personas más necesitadas compartan también de lo nuestro, y ayudar en las tareas apostólicas.


  1. Dios

En el diálogo que sostiene el rico consigo mismo interviene otro personaje que no había tenido en cuenta, Dios.

Necio, le dice, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será? Todo ha sido inútil. Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

Se le llama “necio o insensato” en el Salmo 14, 1 al que, niega a Dios: "Dice en su corazón el insensato: Mentira, Dios no existe"

Nuestro paso por la tierra es un tiempo que, el mismo Señor nos lo ha dado.

El Señor llegará cuando menos lo esperábamos, como el ladrón en la noche (Mt 25, 43).

El Señor vendrá a llamarnos, y a pedirnos cuenta de los bienes que nos dejó para que los administrásemos
ü  la inteligencia
ü  la salud
ü  los bienes materiales
ü  la posibilidad de hacer felices a otros


  1. Necio

Necio o insensato, es la palabra que Dios dirige a este hombre que había vivido solo para lo material.

Tenemos que caminar en la tierra, con ilusiones e ideales humanos, previendo el futuro para uno mismo y para aquellos que dependen de nosotros, como un buen padre y madre de familia, pero sin olvidar que somos peregrinos.

Nadie se crea rico, porque al final todos somos pobres.
ü  los bienes son meros medios para alcanzar la meta que el Señor nos ha señalado
ü  nunca deben ser el fin de nuestros días aquí en la tierra

Nuestra vida es corta y limitada en el tiempo. Nuestros días están numerados y contados, porque estamos en las manos de Dios.

Dentro de un tiempo nos encontraremos cara a cara con Él.

Nuestro final, nos ayuda a santificar el trabajo y nos facilita el aprovechar todas las circunstancias de esta vida, para merecer y reparar por nuestros pecados.

Hoy han muerto miles de personas en diferentes circunstancias.
ü  unos han muerto con el corazón puesto en asuntos de poca importancia en relación a su vida más allá de la muerte
ü  otras tenían la vista y el corazón en los bienes materiales, pero dirigidos a Dios.


  1. Nuestro destino

El destino que nos espera en la eternidad, es consecuencia de la actitud, que hayamos tomado en nuestro paso por la tierra.

En Eclesiastés 11, 3 dice: "Si un árbol cae, sea al norte o hacia el sur, en el lugar donde cae quedará".

De aquí las advertencias de Jesús sobre la muerte, para estar siempre en vigilia (Mt 24, 42-44; Mc 13, 32-37).

El cristiano no puede despreciar la vida temporal, pues ella sirve como preparación para su existencia con Dios en el Cielo.

Solo quien se hace rico, mediante la santificación y el buen uso de los bienes materiales, acumula tesoros ante Dios.

El Salmo 39, 7 dice: "Como sombra se pasea el mortal; no es más que soplo, pero se afana y almacena sin saber para quién".


  1. Desprendimiento

Por eso, los bienes que tenemos, tienen que estar orientados hacia la gloria de Dios.

Y si alguna vez llegan a faltar, su carencia no nos quitará nuestra alegría.

Así, podemos ser felices en la abundancia y en la escasez, porque los bienes materiales, nunca serán el objeto de nuestra vida.

Y lo mucho o lo poco que tenemos, podremos compartirlo con quienes carecen de ello.

La consideración de la muerte nos enseña también a aprovechar bien los días, pues el tiempo que tenemos por delante es corto.


  1. Eviten toda clase de avaricia

Y dirigiéndose a la multitud, dijo: “Eviten toda clase de avaricia, porque el alma del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”.

La avaricia es uno de los pecados capitales, está prohibido por el noveno y décimo
mandamiento.

Por eso, es importante en la vida del cristiano conocer este mal, para no caer en pecado.

Jesús nos también nos dice en Lc 14, 33: "Del mismo modo, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que tiene, no puede ser discípulo mío".

Prohíbe el deseo desordenado nacido de lo pasión de las riquezas y de su poder.

Prohíbe también el deseo de cometer una injusticia mediante la cual se perjudicaría al prójimo en sus bienes temporales.

Cuando en Deuteronomio 5, 19 en Los 10 Mandamientos nos dice: "No Robaras" nos quiere decir también "No codiciarás", porque tenemos que apartar nuestros deseos de todo lo que no nos pertenece.


  1. El deseo desordenado por la riqueza

La avaricia es el afán excesivo de poseer y de adquirir riquezas para atesorarlas, o la
Inclinación o deseo desordenado, de placeres o de posesiones.

La avaricia del latín "avarus", que significa "codicioso", "ansiar", es el deseo desordenado y excesivo por la riqueza.

Consiste en conseguir dinero, propiedades, y otros bienes materiales, con el solo propósito de vivir para eso.

Por eso Jesús dice: "Que difícil le es al rico entra en el reino de los cielos".

Cuando el amor desordenado se convierte en deseo, la avaricia no puede ser controlada.

El hombre quiere poseerlo todo, para tener la impresión de que no necesita de Dios.

La avaricia es un pecado contra la caridad y la justicia.

Es la raíz de muchas otras actitudes: perfidia, fraude, perjurio, endurecimiento del corazón.

La avaricia sobrepasa la precaución y la prudencia; es un vicio espiritual, que ambiciona no carecer de nada.

El avaro se aparta de los demás, se encierra en sí mismo y se impone una austeridad que va incluso en contra de sus necesidades vitales.
ü  come menos parara no gastar
ü  pierde horas de sueño velando su fortuna


  1. ¿Para quien serán todos los bienes?

El Evangelio (Mt, 6,24) dice “Nadie puede servir a dos patrones: necesariamente odiará a
uno y amará al otro, o bien cuidará al primero y despreciará al otro. Ustedes no pueden
servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero”

El personaje de la parábola es un rico, que puede ser cualquiera de nosotros, tiene una buena cosecha y decide almacenarla en unos nuevos graneros, saboreando el placer de poseer muchos bienes para gozarlos por muchos años.

El rico de hoy
ü  tiene propiedades
ü  tiene ahorros
ü  tiene un plan de pensiones
ü  tiene seguro social
ü  tiene desempleo
ü  tiene cupones
ü  tiene subsidio de agua, luz, teléfono, renta

Sin embargo, Dios nos despierta de nuestra estupidez haciéndonos conscientes de que no somos el dueño de nuestra vida y de que, seremos llamados a entregársela al Señor.

El Señor, nos quiere hacer ver que, cuando realizamos el precepto del amor, es cuando nos enriquecemos ante Dios.

Jesús nos ha recomendado que no acumulemos tesoros en la tierra, sino en el cielo, y nos
ha hecho conscientes de que allí donde está nuestro tesoro, allí estará nuestro corazón.


¿Qué es un catequista? Doce claves para responder a la invitación de Dios


Por: Rev. Diac. Teodoro L. González Serrano

Ser catequista es una invitación personal de Dios a la cual hay que responder con amor y sacrificio porque, “la mies es mucha, pero los obreros pocos”.

Ser catequista es responder a un llamado personal.
Es Dios quien toca al corazón de la persona y le pide que hable en su Nombre.

Es una vocación de vida, es una misión, es un reto que implica una enorme responsabilidad de, hablar de la VERDAD, con la VERDAD, y vivir en la VERDAD.

Ser catequista es una de las tareas más importantes y valiosas que Dios le puede encomendar a una persona.
Le confía en sus manos la formación de las almas de los niños.
De la catequista y de los padres, aprenderán lo que es amar a Dios.

¡Ser catequista es un privilegio!

Todo catequista sabe que su formación, debe ser integral y que esta no termina nunca.

Por eso, hay virtudes y actitudes que todo catequista debe tener y las cuales debe de ir perfeccionando con el paso del tiempo.


1.      Vida de Piedad. 

La piedad son todos esos actos de amor que nos hace sentirnos hijos de Dios y crecer en el amor de Dios.

Los medios para educar la vida de piedad

·         Comenzar y terminar el día agradeciendo a Dios.
·         Lectura de los Evangelios para enamorarse de Jesús.
·         Dirección espiritual.
·         Tener un plan de vida el cual hay que hacer diariamente: una lectura espiritual, oración mental, rezo del Rosario, Rezo del Ángelus, o visita al Santísimo, entre otros.
·         Recepción de la Eucaristía en la Santa Misa.
·         Confesión sacramental.
·         Retiros espirituales.
·         Examen de consciencia diario.

Los frutos de vivir una vida de piedad:

·         Vivir enamorados de Dios.
·         Amar a Dios por sobre todas las cosas.
·         Amar al prójimo como a uno mismo.
·         Ser luz para los demás.

2.      Disciplina. 

Es el esfuerzo constante de cumplir las normas que rigen los deberes del estado de vida.

Los medios para educarla
·         Auto-motivación.
·         Puntualidad.
·         Autocontrol.
·         Ejercer la autoridad con justicia.
·         Establecer reglas claras y definidas de los verdaderos valores.
·         Cuidar los detalles.
·         Exigencia de los propios deberes sin necesidad de un vigilante.

Los frutos de ser disciplinado

·         Dominio de las pasiones.
·         Control de nosotros mismos.
·         Perseverancia en la vocación.
·         Fuerza para lograr metas.
·         Fuerza para superar las tentaciones.


3.      Verdadero amor 

Es una actitud que se caracteriza por la entrega, que busca la felicidad de los demás sin condiciones de recibir.

Los medios para educar el verdadero amor

·         Sacrificio de los propios gustos. No supone renunciar a los propios principios.
·         Motivación.
·         Trato igual para todos.
·         Entrega con caridad.
·         Servicio oculto. Dios que ve en lo oculto te recompensará.
·         Hablar bien de todos y callar sus defectos.
·         Servicio constante.

Los frutos de practicar el verdadero amor
·         Servicio sincero a los demás.
·         Control del egoísmo.
·         Generosidad.
·         Perdón a todos.
·         Comprensión, no herir los sentimientos ajenos.
·         Paciencia.
·         Sacrificio callado.


4.      Convicción. 

Es la seguridad de poseer principios humanos, éticos o religiosos.

Los medios para educarla
·         Conocimiento de los principios del Evangelio de Jesús.
·         Conocer los fundamentos que validan nuestros principios.
·         Defender razonadamente nuestros principios.
·         Auto examen para analizar nuestros principios.
·         Seguir los consejos de un director espiritual.

Los frutos de vivir la convicción
·         Estabilidad emocional.
·         Sentido de dirección.
·         Definición de nuestros propios criterios de acción.
·         Continuidad en los trabajos porque actúa con motivo.


5.      Comunicación asertiva. 

Es la capacidad para expresar y escuchar un mensaje según la capacidad de la persona que tratamos.

Los medios para educarla
·         Hablar en positivo.
·         Expresión sincera del mensaje.
·         Uso de lenguaje sencillo, claro y directo.
·         Escuchar con interés.
·         No interrumpir a quien nos habla.
·         Conversar sobre temas de interés para los demás, por encima de nuestro propio gusto.
·         Expresión serena y clara.
·         Gestos tranquilos de las manos, que acompañen el lenguaje hablado.

Los frutos
·         Transmisión clara del mensaje.
·         Comprensión mutua y sin malentendidos.
·         Motivación mayor en quien nos escucha.


6.      Trato amable y cordial. 

Es el conjunto de gestos amable y cortes que damos a los demás.

Los medios para educar el trato amable y cordial
·         Conversaciones respetuosas.
·         Saludos sinceros.
·         Sonreír de corazón a los demás.
·         Examinar el propio comportamiento cada día.
·         Aceptar las correcciones para rectificar nuestros defectos.
·         Cultivar la expresión serena y amable del rostro.

Los frutos de un trato amable y cordial
·         Amistad sincera.
·         Trabajo más atractivo.
·         Serenidad de espíritu.
·         Facilita la comunicación.
·         Detalle de caridad.
·         Dignifica y eleva a la persona.


7.      Responsabilidad. 

Es la capacidad de asumir las consecuencias de los propios actos.

Los medios para educar la responsabilidad
·         Fijarse metas y fechas para conseguirlas.
·         Avisar cuando una dificultad de un trabajo.
·         Puntualidad.
·         Prever dificultades o necesidades.
·         Analizar el propio programa de trabajo y acomodarlo según las necesidades.
·         Tener orden en las propias cosas.
·         Entregar los trabajos a tiempo.
·         Comprometerse a lo que se puede, no a los milagros.

Los frutos de vivir la responsabilidad
·         Confianza en quienes dependen de la persona responsable.
·         Resultados mejores y seguros.
·         Seguridad ante las dificultades.
·         Cumplir los compromisos adquiridos.


8.      Limpieza y buena presentación. 

Es presentarnos limpios y con buen gusto ante los demás.

Los medios para educarla
·         Limpieza en los materiales y trabajos de la catequesis.
·         Orden en el hogar.
·         Vestir con sencillez y buen gusto.
·         Apreciar los trabajos presentados por los demás.
·         Actuar siempre con educación y buenas maneras.
·         Respetar y tolerar a quienes descuidan su presentación.
·         Aseo y arreglo personal.

Los frutos de ser limpios y de tener buena presentación
·         Mostrar a los demás que nos importan.
·         Trato caritativo a los demás.
·         Testimonio de disciplina y esfuerzo.
·         Facilita la comunicación y aceptación del mensaje que transmitimos.
·         Dignifica y eleva a la persona.

9.      Constancia. 

Es el esfuerzo continuo y constante por conseguir una meta.

Los medios para educar la constancia
·         Cumplir siempre un compromiso, aunque exija un sacrificio.
·         Tener un horario personal.
·         Puntualidad.
·         Preparar anticipadamente las clases y materiales de la catequesis.
·         No abandonar nunca una misión sin la aprobación de la autoridad.


Los frutos de vivir la constancia
·         Fortalecimiento del espíritu.
·         Voluntad firme.
·         Disminución del estrés.


10.  Respeto. 

Es aceptar los diferentes criterios o costumbres de los otros.

Los medios para educar el respeto
·         No criticar a quienes tienen otros criterios.
·         Exigir respeto a quienes nos tratan con intransigencia.
·         Convicción personal en nuestros propios criterios.
·         Solidaridad con quienes lo necesitan.
·         Defender con fundamentos los propios valores.

Los frutos de vivir el respeto
·         Armonía social, porque se respeta el derecho de todos.
·         Permitir el pluralismo en la sociedad para que todos tengan las mismas oportunidades.
·         No renunciar a los propios valores.
·         Difusión de nuestros valores por el testimonio.


11.  Hablar lo bueno y callar lo malo. 

Es practicar la caridad de palabra y respetando lo ajenos.

Los medios para educarla
·         Recordar que también nosotros fallamos.
·         Resaltar los puntos positivos, y pasar los negativos.
·         Caridad ante quienes critican o tratar de cambiar la conversación.
·         Acudir a quienes tienen autoridad y pueden resolver los problemas.

Los frutos de hablar lo bueno y callar lo malo
·         Facilitar la convivencia.
·         Autocontrol.
·         Motivar al bien.
·         Produce autoridad y confianza.

12.  Obediencia. 

Es la virtud por la que una persona acepta como propias, las decisiones de quien ejerce autoridad, por amor a Dios.

Los medios para educar la obediencia
·         Se funda en la justicia y en la humildad.
·         Es una demostración práctica del amor a Dios.
·         Obedecer, por amor a Dios y a la comunidad.
·         Descubriendo la bondad que hay en obedecer.

Los frutos de vivir la obediencia
·         Sacrificio de nuestra voluntad, que sigue los caminos de Dios.
·         Unión de esfuerzos bajo la dirección de la autoridad.
Armonía social, porque se respeta la autoridad legítima.