sábado, 3 de agosto de 2019

Los envió de dos en dos


    

Por: Rev. Diac. Teodoro L. González Serrano

 Lc 10, 1-12. 17-20   
    

"En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir Él."


  1. Los envió de dos en dos

El Señor designó a otros setenta y dos discípulos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas los pueblos y lugares adonde él pensaba ir.

Con esto el Señor nos quiere enseñar que la misión de evangelizar es de todos, pero bajo la dirección de la Jerarquía de la Iglesia.

Esto, nos motiva a los que deseamos extender, el mensaje y la vida del Hijo Dios.


  1. Rueguen al dueño de la cosecha...

Y les dijo: "La cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de la mies que envíe trabajadores para la cosecha".

¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.

Es decir, no hay tiempo que perder y Jesús quiere que comprendamos esto.

Jesús nos muestra y nos advierte que la cosecha es abundante.

Porque, tenemos mucho trabajo que hacer
ü  son muchos los que necesitan evangelización
ü  son muchos los que no conocen a Dios
ü  son muchos los que ignoran el propósito y el plan de Dios
ü  son muchos los hijos que viven alejados de la casa del Padre

Tenemos que llevar el mensaje de Jesús, de que a su paso se repiten los milagros
ü  ciegos que recuperan la vista
ü  leprosos que quedan limpios
ü  pecadores que se mueven a penitencia
ü  y por todas partes van llevando la paz de Cristo


  1. La mies es mucha...

Ante tanto trabajo de Evangelización,
ü  ¿Cuántos están dispuesto a asumir de alguna forma esta tarea?

El Señor nos dice: “La mies es mucha, pero los obreros pocos”

La mies, es el conjunto de frutos que se recogen de la tierra cuando están maduros, especialmente en el tiempo de la cosecha.

Por eso Jesús dice que en la cosecha hay mucho trabajo para los obreros y es buena cuando lo que obtiene es resultado del propio esfuerzo.


  1. Hay que rezar para que haya muchos trabajadores

El mundo, es igual que a un campo donde hay mucho que cosechar, pero los obreros son pocos, para eso, hay que organizar el trabajo apostólico para que sea eficaz y rezar para que haya muchos trabajadores.

Aunque la tarea excede a la capacidad de los obreros, solo podemos llevar a cabo la tarea, con la fuerza de la Gracia de Dios.

Nuestro Padre Dios, oye a los que oran y da ayuda a sus hijos que se la piden.


  1. ¡Vayan! Yo los envío como ovejas en medio de lobos

Pero para llevar adelante esta tarea, y para que sepamos que necesitamos la fuerza que Dios nos da, Jesucristo nos advierte, de que no es tarea fácil.

¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.

Esta es una experiencia, no ausente de sacrificios y dificultades.


  1. No lleven dinero...

Jesús nos instruye diciéndonos: “No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.”

Porque, lo único necesario e imprescindible es el auxilio divino.

En efecto, a pesar de la ciencia, los avances tecnológicos, la modernidad del mundo de hoy, las comunicaciones rápidas a través del celular, Internet, nada nos ayuda más que la ayuda de Dios.

Hoy no se necesitan apóstoles que nos hablen en nombre de Dios
ü  sino apóstoles que muestren el camino de la verdad, por medio de su vida de testimonio
ü  se necesitan apóstoles que no piensen en si mismo y que se entreguen a esta tarea con sacrificio y vocación
ü  se necesitan apóstoles que se dediquen a llevar el mensaje del Evangelio, sin buscar sus conveniencias personales
ü  se necesitan apóstoles que busquen el bien del prójimo
ü  se necesitan apóstoles que estén dispuesto a sacrificarse por Cristo.


  1. ¡Que descienda la paz a esta casa!

Jesús nos dice:
ü  “Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!"
ü  Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes”

Por eso, la paz es un gran bien para nuestra alma y para la sociedad.

Este mensaje lo repetirá la Iglesia hasta el fin de los tiempos.


  1. La paz en el mundo

Después de tantos años vemos, sin embargo, que el mundo no está en paz.

El mundo busca y desea la paz, pero no la encuentra.

Incluso dentro de cada país, y naciones, nuestro estado de vida diario, tampoco tiene nada que ver con la paz.

No es que no haya guerra, sino lo que hay es una falta de paz.

El mundo esta lleno de lucha de razas, lucha de clases, lucha de ideologías, lucha de partidos políticos, terrorismo, asesinatos, secuestros, motines, conflictos bélicos, violencia, odios, resentimientos, acusaciones.


  1. No hay paz

No hay paz en la sociedad, ni en las familias, ni en las almas.

¿Qué es lo que sucede para que no haya paz?

Porque el mundo esté buscando la paz donde no la puede encontrar, porque la confunde con la tranquilidad.

En Filipenses 4, 7 nos dice" "Entonces la Paz de Dios, que es mucho mayor de lo que se puede imaginar, les guardará su corazón y sus pensamientos en Cristo Jesús".

En Lc 2, 14 en el anuncio a los pastores, nos dice" "De pronto aparecieron otros
ángeles y todos alababan a Dios, diciendo: Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra, gracia y paz a los hombres".

Por eso, la paz, no la puede dar el mundo.


  1. El pecado original

En los comienzos, antes de que se cometiera el pecado original, todo estaba ordenado para dar gloria a Dios y para felicidad de los hombres.

No existían las guerras, los odios, los rencores, la incomprensión, las injusticias.

Por el pecado original, el hombre se convirtió en un ser egoísta, y soberbio.

De ahí sale la violencia y la injusticia, porque tienen raíces en el corazón de cada uno de nosotros.

Del corazón proceden todos los pecados que los hombres son capaces de cometer
ü  contra Dios
ü  contra el prójimo
ü  contra ellos mismos

La paz es consecuencia de la gracia santificante
La violencia, es consecuencia del pecado

La paz es un gran bien para el alma y para la sociedad.


  1. Nuestra lucha

Por eso, aunque nuestra vida tiende hacia el pecado, sin embargo, puede, con la ayuda de la gracia, podemos vencer estas pasiones desordenadas, y alcanzar la paz que Cristo nos da.

Por eso, nuestra vida del cristiano se convierte en una lucha por rechazar el pecado y alcanzar a Cristo.

En esta lucha, el cristiano, encuentra una seguridad que solo nos da Jesús.

Para eso, hagamos uso de los medios que Jesús nos dejo a través del sacramento de la Penitencia y a la dirección espiritual con el Sacerdote.


  1. La presencia de Jesús

La presencia de Cristo en el corazón es el origen de la verdadera paz, y no la ausencia de dificultades.

Entonces solo así podremos escuchar las palabras que Jesús nos dirige: "tu fe te ha salvado y te ha curado. ¡Vete en paz!".

No hay paz sin contrición, sin una profunda sinceridad con nosotros mismos que nos lleva a reconocer, todo aquello que nos aleja de Dios y de los hermanos.

Cuando entramos a en una casa, y decimos: Paz a esta casa... No es un simple saludo, es la paz de Cristo que debemos de llevar al prójimo.

La paz del mundo comienza en el corazón de cada hombre.

El cristiano que vive de fe
ü  es el hombre de paz que la contagia
ü  y los demás buscarán su compañía

Nos dice Jesús: “Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes".

  1. El Reino de Dios esta cerca
Todos debemos anunciar la Buena Noticia
ü  no es algo lejano
ü  no es algo que no nos pertenezca
ü  esta dentro de nosotros mismos
ü  y es el amor a Dios y al prójimo
ü  esa es nuestra razón de ser y el motivo de nuestras acciones

El Reino de Dios, es una unión con Dios, que cubre toda nuestra vida, y que proyectamos a los demás, a través de toda nuestra vida.

Esta vida de Dios en nosotros y ese vivir nuestro de Dios que no es algo fácil, pero es nuestro ideal para llegar a compenetrarnos en El.

Para eso, tenemos que hacer mucha oración por las vocaciones para servir al Señor.

Todos estamos invitados a trabajar por el Reino, por eso Jesús nos dice: “Rueguen al dueño de la mies que envíe trabajadores”


  1. Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre

“Al volver los setenta y dos de su misión, dijeron a Jesús llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre". Él les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

Al regresar los apóstoles que había enviado Jesús, estos no pudieron disimular la alegría porque, su misión era un éxito.

Pero estos se alegraban porque habían hecho milagros, que por haber sido seleccionados a cumplir una labor que Jesús les encomendó.

Su alegría no era por aquellos que se hubieran convertido.

Por eso, Jesús les reprendió el orgullo de su falsa alegría en su corazón.

Por eso les dice: "Veía a Satanás que caía del cielo como un rayo".

Antes de la venida del Salvador, Satanás había sometido a todo el mundo a su dominio.

Pero desde que Jesús bajó del cielo, Satanás, cayó como un rayo, porque es humillado por los que adoran a Jesús.


  1. Poder para caminar sobre serpientes y escorpiones

Jesús les dice a sus discípulos, que les ha dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo y que por esto nada podrá dañarlos.

Hay una diferencia entre las serpientes y los escorpiones
ü  mientras las serpientes atacan con la boca, y de frente
ü  los escorpiones los hacen con la cola, y a escondidas


  1. Sin embargo, no se alegren...

Los discípulos estaban llenos de alegría, porque habían evangelizado y predicado la Buena Noticia de la salvación.

Sin embargo, la alegría de estos, era bien vanidosa, pues se alegraban de haberle hecho frente, y sometido a los demonios.

Jesús, quien ve el corazón de sus discípulos dice: "sin embargo no se alegren de que los espíritus se les sometan".

Arrojar los espíritus, así como obrar otros prodigios, no siempre es por el mérito del que obra, sino que por la invocación del nombre de Jesucristo.

Porque todo lo que hicieron los discípulos, fue por el poder de invocar su nombre.


  1. Nombres escritos en el cielo
Jesús quiere ahora elevarlos a una alegría mayor, por eso le dice que deben alegrarse más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo.

Nuestra alegría debe ser más por poder ir al cielo, que por humillar al demonio.

Contrario a como los hombres viviendo abajo en el mundo, son inscritos arriba en el cielo, El diablo cae de lo alto del cielo al mundo.


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